sábado, 12 de abril de 2014

En las sutilezas también habita Dios





En las sutilezas también habita Dios
 

                      Alguien una vez me preguntó que cuáles eran mis más apreciados disfrutes. Que cómo hacía para no amargarme con la realidad  social  circundante que pretendía envolver a todos con un manto gris de pena y desesperanza.

Yo, con total honestidad desde mi alma, le respondí lo siguiente:

-De vez en cuando, me deleito con el olor de la concha de la Mandarina. Ese perfume tan cítrico y oleoso que de ella se desprende, es un regalo inigualable e impregna de naturaleza viva mi sentir, mi alma y mi ambiente…¡Qué ricas y bellas son las Mandarinas!

-Me encanta escuchar la risa de mis hijos cuando juegan o bromean juntos…Ahora ya son grandes y me alegra tanto observar en sus actos el cariño de hermanos que se tienen…Aún ríen juntos, se apoyan y muestran respeto el uno al otro…Cantan juntos canciones que inventan para sus novias y me abrazan  y me besan como cuando eran pequeños…¡Qué dicha me dan!

-Disfruto comer un plato de comida hecho por mi Madre y escucharla cantar canciones de boleros románticos, mientras cocina. Ella tararea las letras que olvida y su voz de mezzosoprano se hace Una con los olores que salen de su cocina…Es la Artista que más admiro porque aún, en mi edad madura, me sigue nutriendo  con su amor de mil maneras.

-Me maravilla escuchar los cuentos de mi Papá sobre sus recuerdos cuando era chiquito. ¡Es un goce que no tiene precio!...Me río y me sorprendo aún por los mensajes tan valiosos que me entrega en cada relato. Mi mamá -en secreto- me dice que algunos cuentos los inventa y Yo… ¡a carcajadas me río más todavía!...¡Dios bendiga la Vida que aún tienen mis Padres!

-En la tarde, me encanta contemplar los colores matizados del ocaso. Ese momento es extraordinario porque la belleza de los colores entremezclados en el Cielo, disipa el ruido de mi mente cuando llego de un agitado día de trabajo.

-Busco ver la Luna llena cuando aparece tan luminosa tras el patio de mi casa, en ese cielo nocturno de Diciembre…¡Es una belleza!

-Disfruto oír a lo lejos al Pregonero que pasa por mi calle los días sábados vendiendo su “pan dulce de receta andina para acompañar el cafecito de la tarde”…Es un joven muy cortes, padre de familia, simpático, trabajador, creativo y muy servicial…¿Cómo no comprarle con gran gusto su exquisito pan dulce y honrar así su dedicado esfuerzo?

-Cuando la cálida noche me acompaña, escribo algunos versitos que al día siguiente se hilan para tejer un Poema…Mis Amigos/as me los celebran y yo me digo que no sé hacer bien los Sonetos…Pero igual me entusiasmo y me digo: “mañana haré un gran Soneto”, ¡aunque solo sea para darme ánimo yo solita!...Con eso se me quita la inseguridad y dejo que mis versitos sigan naciendo espontáneos cada vez que quieran…

- Me gusta la luz solar que entra por mi ventana cuando amanece. No me molesta. ¡Al contrario!. Me despierta y entrega su energía llenándome de Vida.

                     Así pues, ésto y otras cosas más respondí a tan particular pregunta.

                    Yo pienso que tantas cosas sutiles pasan cada día y no las notamos, o las obviamos, las ignoramos por diferentes motivos. Pero creo que el motivo principal de no poder apreciarlas es esa desconexión con nosotros mismos, con lo que somos en esencia. Es una desconexión de nuestro propio Ser.

                    El Ser Humano contemporáneo vive bombardeado y encapsulado en la tecnología. Ha ido perdiendo esa capacidad natural de observación, de disfrute de la simple contemplación que otrora nuestros ancestros sí tenían.  Al Ser Humano actual le cuesta ver los pequeños y simples detalles, esas sutilezas que son parte de nuestra propia vida, que están allí en nuestra cotidianidad, que se presentan para hacer la diferencia, para iluminar la Consciencia, para  despertar el Espíritu, para que apreciemos nuestra propia y particular existencia.

                    Así que, cuando todo a tu alrededor pinte de gris tu paisaje, cuando en tu vida sientas que todo está perdido, OBSERVA, CONTEMPLA, MIRA DE NUEVO LO DE SIEMPRE CON OTROS OJOS, y te darás cuenta, como yo, que en cada detalle de tu día a día, en cada aparente gris está siempre escondido un bello Arcoíris.

                    Finalmente creo, que así como no se puede ocultar el Sol que levanta cada mañana, así los detalles más pequeños se presentan para hacer la diferencia  en tu Vida, porque… en las sutilezas, ¡también habita Dios!.

Autora:

Elcira Martínez Chacón

Abril de 2014

VENEZUELA

 

 

Sutileza: aquí se entiende como “delicadeza, cualidad de lo que es fino, tenue, sutil, leve o poco perceptible”.
Fuente: Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe.